viernes, 22 de marzo de 2013

De alta en el psicólogo.

¡Soy una persona nueva!

Bueno, no realmente. Sigo siendo una chica un tanto extraña a la que poca gente comprende y tolera, sigo teniendo pensamientos un poco fuera de lo normal, mi concentración sigue siendo difusa, sigo teniendo más amigos hombres de los que generalmente tienen las chicas normales, incluso mis padres siguen pensando que soy extraña, sigo siendo alguna especie de niño/niña... Pero, ¡no estoy deprimida!

Debo reconocerlo, esta experiencia de ir al psicólogo fue algo constructivo. Soy una versión de mi misma, sin depresión. Creo que siempre he sido una persona de emociones intensas, de ser feliz por cosas pequeñas, de querer total y sinceramente, pero también he sido inestable; así de intensas, mis emociones y sentimientos, son como un flashazo, algo rápido, tiendo a aburrirme muy pronto de las cosas. Además, así como puedo alegrarme por cosas pequeñas, otras cosas igualmente insignificantes, llegan a molestarme, e incluso, deprimirme. No quiero dejar de ser "intensa", me gusta, pero sé que no puedo dejar que las cosas me afecten tanto de forma negativa, y creo que lo estoy logrando porque mi próxima cita es en dos meses, para una especie de control o algo así, pero me dieron de alta. Uhh, soy una persona mentalmente sana, aparentemente.

En cuanto a mis padres... Bueno, ellos siempre han pensado que soy rara. Mi papá siempre ha dicho que me gusta lo que al resto de la gente no, y mi mamá ya se acostumbró a que no soy la típica chica de vestido, tacones, faldas y maquillaje; de hecho, creo que, hasta cierto punto, están orgullosos de eso. Digo, no soy un ejemplo, pero no ando de zorrita por ahí, no soy madre adolescente (lo que considero, no es lo mismo que ser zorra) y estoy enfocada en mis estudios. Al final, creo que esto salió bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario