Hace tanto que no escribo acá, ni siquiera sé si quiero hacerlo. De hecho, si quiero, pero no sé sobre qué escribir.
Podría hablar sobre... Tengo amigos. Amigos nuevos, de la uni, donde no le hablaba a nadie. Sigo sin ser muy sociable, pero al menos tengo un par de personas con las que hablar, o mejor dicho, detrás de las que esconderme.
Creo que debería explicarme mejor. Algunos días me siento tan normal, una adolescente sociable (aún se me hace extraño pensar en mí misma como adulta), alegre y segura, con notas aceptables y una vida muy linda. Otros días, la vida sigue siendo... "vivible" y tengo notas no tan malas, pero me siento muy patética.
Es de aquellas veces que pensaba que estaba siendo "más abierta al mundo" y resulta que sigo tan cohibida como siempre, aislada, viendo a todo los demás demasiado lejos de mí. Quizás por eso es que esas pocas personas que considero mis amigos actualmente, son terriblemente altas y hablan hasta por los codos (no necesariamente las dos, no siempre me gusta ser tan evidentemente enana).
Hace unos días, por ejemplo, mi profesora de laboratorio quería que pasara por su cubículo a aclarar unas dudas sobre un tema para el parcial y revisar un informe. Es muy linda, la verdad, se toma el tiempo para que todos entendamos y puede explicar mil veces hasta que lo hagamos. ¡Pero yo odio ir a consultas! Es tonto, lo sé, pero mi seguridad no llega a tal punto; generalmente solo voy a clases, copio, estudio por mi parte y presento, en cualquier materia, no me gusta tener que hablar con los profesores porque, ya lo he dicho, soy tímida. Mi compañero de laboratorio (terriblemente alto), en seguida dijo que él pasaba (también era su informe), igual tenía clases después y yo no tendría que quedarme hasta tan tarde (hasta las 4, cuando salgo a la1). Fue lindo, pero igual fui con él a la consulta.
A principio de semestre pensé que tener que trabajar en equipo (el resto de mi equipo se fue y solo quedamos dos), sería horrible, en especial cuando solo quedamos nosotros porque tendría que haber más comunicación. Pero de hecho, me gusta. Terminamos las prácticas más rápido que los otros que si son equipos y resulta bastante divertido estudiar con él, a veces tiene esas dudas existenciales tan fuera de tema que yo también he tenido y terminamos hablando de mil cosas diferentes mientras hacemos las tareas.
Y todo esto me hace sentir un poco mal, por él y por otra amiga, son personas geniales y no quiero que sientan que deben cuidarme, ni yo sentir que los uso.