domingo, 10 de febrero de 2013

Algo bueno... O parecido.

Mis padres se cansaron de mi timidez y mis silencios, así que me obligaron a ir a un psicólogo. Desde siempre he odiado cualquier cosa cuyo nombre comience con "psico", incluso se puede decir que le tengo un poco de miedo a esas cosas, casi de inmediato pienso en manicomios. Pero que puedo decir, vivo bajo el techo de mis padres, mantenida por ellos, y bajo la excusa de "es por tu bien", termine siendo llevada en contra de mi voluntad (la independencia al ser mayor de edad es un mito mientras sigues viviendo con tus padres).

La buena noticia es que no es tan malo como pensaba, eso no significa que me guste, simplemente sobreviví. La Doctora (no sé si a los psicólogos se les dice Doctores), fue amable, dijo que incluso podía confesarle que maté a alguien y no me juzgaría. Eso no me lo creo, no me lo hubiese creído ni con cinco años de edad. Vamos, la reacción más lógica de una persona ante algo así sería llamar a la policía, no me importa que tanto entrenamiento y preparación tenga; por lo mismo, no soy capaz de decirle cuantas veces he querido suicidarme, aunque jure que todo lo que yo diga quedará allí, simplemente no puedo; aún así, creo que puede llegar a hacer que me sienta mejor con respecto a otras cosas.

Sin embargo, hay algo que considero que fue definitivamente bueno. Cuando la psicóloga me preguntó si me gusta alguien, sin pensarlo respondí que no. Fue por reflejo, no me gusta hablar de mis "sentimientos" con otra persona que no sea ese alguien que los provoca; pero en ese segundo que pasó antes de que me hiciera otra pregunta, me di cuenta, lo dije de verdad, fue sinceridad en su estado más puro. Tal vez sea un poco irónico estando tan cerca del "14 de febrero", pero no importa, también es el día de la amistad y no voy a dejar que me afecte, de hecho me siento genial, es casi como quitarme un peso de encima. Es una obra del tiempo.

Eso no quiere decir que vaya a hablar mal del chico que me gustaba, siempre me ha parecido estúpida la gente que hace eso; significa que él ya no me gusta "amorosamente", pero sigo pensando lo mismo de él, y lo seguiré haciendo. Me gusta su personalidad, me gusta su forma de pensar, me gusta él como persona, porque simplemente no es del montón, siempre será alguien que quiero mantener en mi vida, sólo que ahora de una forma diferente. Me alegra que no hayamos sido "novios", hubiese sido difícil romper, muy difícil que todo fuese normal. Supongo que al final las cosas si pasan por algo.